La importancia de los órganos sexuales en la satisfacción que se obtiene durante el coito es uno de los temas que más interesa a las personas, dÃgase hombre o mujer.
¿Mientras más grande y grueso sea el pene la mujer obtiene más placer? ¿La profundidad de la vagina tiene relación con las sensaciones especiales que provoca la penetración?
En una reciente encuesta realizada entre individuos de ambos sexos, de diferente nivel intelectual y estado civil (casados, solteros, con y sin pareja) se coincide con la opinión de la bibliografÃa sobre el tema. Se plantea con un criterio especializado que el valor que le conceden las personas al aspecto de los genitales, expresa construcciones culturales propias de la sociedad, y no de la naturaleza.
En otras palabras, lo biológico explica que mientras ambos genitales se encuentren entre las medidas consideradas normales (el pene de más de dos centÃmetros y la vagina adulta), su tamaño, grosor o profundidad no determinan para nada el goce sexual: la elasticidad femenina permite acoplarse a cualquier medida y las terminaciones nerviosas, es decir las zonas sensibles, se encuentran en la entrada... no hay que llegar muy lejos.
"Lo primero que me enseñaron mis amigos, fue la fórmula secreta para hacer crecer ´el miembro´. HabÃa que masturbarse tres veces al dÃa y si era posible algunas más los fines de semana. Yo era solo un blanquito más del grupo, por la fama, envidiaba a todos los que eran más morenos...ya sabes."
En franca contradicción con los presupuestos anatomo-fisiológicos se impone la opinión de unos y de otros. Solo los expertos están concientes de la mitologÃa de estas creencias.
Numerosas sociedades poseen criterios estéticos para los genitales masculinos, en especial para referentes de tamaño. En general un pene grande es objeto de admiración y se convierte en un mito que provoca mucha angustia para los hombres: algo que se constata al analizar las estadÃsticas de las consultas de sexologÃa.
Estas creencias presuponen la explicación de otras muchas conductas concernientes a las actuaciones sexuales. El principal órgano rector de la sexualidad es el cerebro, quien dirige todo nuestro cuerpo y nos autoriza realmente a procesar lo que sentimos.
Por ejemplo, si usted se acaricia a sà mismo, un brazo o una pierna, recibe una sensación agradable. Sin embargo, si es de género masculino (y heterosexual) y es otro hombre quien le toca, su reacción será de rechazo; lo cual no tiene nada que ver con lo táctil y sà con la evaluación que se da al acto.
Aquellos que tienen o consideran tener, un miembro de cortas dimensiones, van a sentirse inferiores o con menos capacidades para el coito. Estas expectativas negativas van a mediatizar la relación, que necesariamente va a verse afectada: no porque no se pueda sentir bien sino porque no se espera sentirse bien.
Claro, esto no necesariamente va a ocurrir, solo en aquellas personas con creencias respecto al mito del tamaño que afecten su autoestima y proyección general. Otros individuos son capaces de asumirse como son y centran más la atención en sus formas de ofrecer afecto y las habilidades para lograr que la pareja se sienta cómoda, "se sienta bien".
La vagina se adapta a cualquier pene, por pequeño que sea, el hecho de que sea más sensible en la entrada que en la profundidad hace innecesaria la excesiva longitud, los penes pequeños aumentan más su tamaño durante la erección que los penes grandes, la mayorÃa de las mujeres aprecian más la calidad que la cantidad y más quien está detrás del pene que su tamaño en sÃ.
"Bueno, creo que nunca he pensado en ese tema. Yo he tenido relaciones con personas de varias... vaya... dimensiones. La verdad es que recuerdo una donde el muchacho no estaba muy bien dotado, pero era excelente, hay que admitirlo. Pero, uhmmm, creo que pensándolo bien si importa. Grandes son mejores... ¿Por qué? Porque llenan más."
El mito del tamaño no es solamente un pensamiento propio de los hombres: es una creencia compartida entre muchos como rezago de las sociedades machistas que centran la virilidad en los genitales. Por ello, mujeres que no se detienen a reflexionar sobre la cuestión durante el sexo y que disfrutan plenamente en cada ocasión, si se les pregunta su opinión van a considerar de forma conciente que esta es una variable que afecta el resultado total.
Y es que los mitos constituyen afirmaciones que se dan por ciertas y se convierten en conocimientos aceptados y compartidos dentro del llamado inconciente colectivo, si hablamos de variantes psicoanalÃticas, o en representaciones sociales confirmadas en determinados contextos históricos.
El machismo confina a las mujeres a un papel muy secundario, pasivo, mientras los hombres asumen el papel activo dentro de la relación coital. Concepciones de hecho muy atrasadas porque en ellas las damas no podÃan tomar la iniciativa y estaban obligadas a ser recatadas y pacatas.
FÃjense si es asÃ, que actualmente se cuestiona mucho menos las formas genitales femeninas cuyas caracterÃsticas fÃsicas se evalúan en lo referente a la capacidad de atraer o excitar al otro. O sea al primer paso o presentación de la situación, mientras el papel relevante lo tienen los caballeros cuya anatomÃa define el éxito pleno del contacto.
Algo llamativo es que en los hombres que tienen sexo con otros hombres, existe una reproducción de los roles de la pareja tradicional (heterosexual), por tanto asumen igualmente las construcciones subjetivas que los sustentan.
"Yo no he tenido grandes experiencias en ninguno de los extremos... ni hacia el grande ni al pequeño. Dicen que los chiquitos crecen el doble... pienso que no hay que exagerar, oÃste."
"La gente habla tanto del tamaño porque la vista es lo primero, pero al fin y al cabo hay otras cosas que deciden. Igual que hay mujeres preciosas, rubias y voluminosas, que en la cama parecen de piedra porque les pesa "el continente", hay tipos que no tienen grandes medidas pero que se la saben todas..."
"A mi no me gustarÃa muy grande porque me imagino que me va a doler o a pinchar, pero chiquita ¡ni pensarlo! porque... ¿y si me quedo con las ganas?"
Ante tantas opiniones solo nos queda pensar que la cuestión se resume en asumir los centÃmetros de más o menos y las tallas, al final, lo que no hay que tener "corto" es la cordura, porque el sexo no es una rama de las matemáticas. Disfrútelo...
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Comentarios
asi que esta muy ok.Felicidades
soy ruben ricardo rodriguez tecnico en eterilizacion del hospital regional de ushuaia me gustaria que abordara otros temas como la adopcion de niños en las parejas gay de la cual yo no estoy de acuerdo con la ley que se sanciono en nuestro pais