Pudiera enumerar un amplio conjunto de interrogantes que hoy en dÃa se hacen los especialistas y usted mismo/a, sin ponerse de acuerdo al delimitar las razones por la cual se selecciona a una determinada persona para compartir una relación o las que inciden en que esa relación dure en el tiempo.
En un primer momento sucede que en psicologÃa no existen cuentas exactas y como siempre que se habla de personas, dos y dos no son cuatro.
Al encontrar parejas con diferencia de edad, lo primero que se plantea es que existen necesidades psicológicas no resueltas en la relación con los padres. Aparecen los complejos de Electra y Edipo, como formas de explicar la atracción hacia personas que doblen la edad propia. Al justificarlo, implican un deseo inconciente de repetir el modelo afectivo que se ha tenido con el progenitor y que al no resultar satisfactorio se busca una nueva oportunidad. También los psicoanalistas, plantean la existencia de una distorsión en los procesos afectivos durante la infancia.
Otras importantes escuelas psicológicas ubican sus explicaciones en condicionantes de respuestas: si otra relación ha resultado gratificante muestra el camino para sentirse bien con estas elecciones. Se tiende a repetir lo que resulta satisfactorio porque ya se ha probado que funciona.
Además otras investigaciones hablan de la necesidad que tienen los seres humanos de una escucha asertiva. Cuando se encuentra a una persona con la cual se logra una buena comunicación, entonces se mantiene el vÃnculo a partir de las sensaciones beneficiosas que provoca esta unión. El estar con otros que nos acepten plenamente es un requisito indispensable para el propio crecimiento personal, por solo hablar de un elemento positivo.
Incluso están las corrientes que ubican la selección de compañero sexual en un contexto socio- histórico, que implica las condiciones de vida y el momento sentimental que se está viviendo, en unión a un aprendizaje anterior.
Durante un sondeo, cuando se implica a los interesados, al sujeto que está vivenciando una relación amorosa con diferencias de edad, se encuentran resultados llamativos:
"Por supuesto que he tenido parejas mayores... De hecho, todas. Quién no. Mi abuela siempre me dijo que el hombre debÃa ser mayor que la mujer, porque nosotras envejecemos mucho más aprisa"
Este es el primer hecho a comentar: la herencia. Y no hablamos de un material genético compartido por los miembros de una misma familia sino del legado no escrito que se trasmite a través de la educación y que implica un diferencial genérico.
Provenientes de sociedades machistas y básicamente heterosexuales, se reproduce la imagen del cazador fuerte (de preferencia peludo), que caza para su hogar y a la vez protege y cuida a esposa e hijos. Por tanto, entre más edad tenga este "cabeza de familia", pues tendrá mayores destrezas a la hora de traer los recursos requeridos por las damas.
Esta creencia funciona para ambos pares porque implica desde lo no conciente los patrones requeridos para evaluar las relaciones de pareja. Estudios recientes, referidos a la imagen que resulta más atractiva para la mujer, hablan de que aquellos hombres que son más altos se hacen más sensuales para las damas, quienes asumen en ellos capacidad proporcional al tamaño para protegerlas.
Por su parte, los caballeros se sienten fascinados por las chicas que proyectan figuras cándidas y tiernas, que despiertan en ellos sentimientos de protección.
Además el icono aceptado por la sociedad es aquel que reproduce este modelo: hombre mayor, mujer menor.
Cuando existen casos contrarios a esta propuesta, lo social presiona para volver a lo establecido sobre la máxima de que lo diferente causa caos.
"Tuve una relación con una mujer mucho mayor que yo. Era preciosa, atildada y con mucha experiencia. TenÃamos temas de conversación. Hablábamos de todo. Pero la gente nos miraba demasiado y nuestros amigos presionaron tanto que tuvimos que romper... ni nos atrevÃamos a salir a la calle porque nos daba mucha pena".
U otro caso:
"TenÃa una relación perfecta con un muchacho. Era muy divertido, maduro para su edad y conversador. El sexo era genial. Nos podÃamos parar de estar juntos. Pero me avergonzaba andar por ahà con él. Al ser más joven que yo, imagÃnate, la gente podÃa hablar. Tuvimos que dejarnos".
Ambas situaciones pasan por el prisma de las consideraciones sociales, de la cultura. Parece adecuado solo aquello que se corresponde con lo aprendido, aceptado y trasmitido dentro del contexto donde crecimos y/o vivimos.
También los individuos hablan de aquellas experiencias que han resultado espectaculares y que han sido colocadas dentro de la clasificación de excelentes. Me refiero a la primera vez, al contacto sexual inicial. Usualmente esta primera tentativa se produce con personas mucho mayores, en las cuales se busca el saber. Su edad es entonces sinónimo de pericia y destrezas amatorias, que son utilizadas por el iniciante que busca tener la confianza necesaria para este primer experimento.
Les recuerdo que antiguamente, los padres de familia "iniciaban" a sus hijos con prostitutas, que eran expertas en las artes del amor. Las muchachas eran casadas con buenos "partidos", generalmente con edades avanzadas.
Estas costumbres persisten en las creencias populares a partir de considerar el tiempo de vida como una invariante de las habilidades sexuales, o un Ãndice de confianza para establecer un vÃnculo amoroso estable.
Sin embargo estas cuestiones solo esclarecen parte de ese complejo mundo de las elecciones personales y tendrÃa que tenerse en cuenta el criterio especializado para evaluar los criterios de quienes viven este proceso.
Los hombres y las mujeres en su desarrollo humano y personológico reciben una educación diferente, son imbuidos en roles distintos y tienen acceso a la vez, a modelos opuestos: una cosa hace mamá, otra cosa hace papá. Este serÃa el factor social.
A partir del biológico encontramos el dimorfismo sexual, una cualidad de los organismos que implica el crecimiento a ritmo desigual. Aquà encontramos la presencia de la maduración, a tiempos encontrados, de los caracteres sexuales secundarios: el vello, las voces, las hormonas, los atributos externos del cuerpo y otros muchos, que van unidos a un cambio de gustos e intereses, atractivo sexual y madurez.
Por ello resultan más llamativos los prójimos que están a escalas mayores que las propias.
Estas selecciones ocurren a partir de la adolescencia. Posteriormente sucede que estar con una mujer menor o con un hombre mayor, se identifica muchas veces con el éxito. Esta situación, sexualmente a ellas les ofrece confianza, protección y a ellos poder, a través del atractivo de la juventud.
Las damas refieren que... "son más cariñosos, detallistas, pacientes. Se puede conversar, no son para nada impulsivos. Tienden a la estabilidad y son capaces de tener detalles y ofrecer caricias en el sexo".
Estas valoraciones coinciden con caracterÃsticas propias de la madurez en la edad adulta del hombre. Al haber tenido relaciones anteriores, no requiere probarse a sà mismo su masculinidad a punta del pene y generalmente sus intereses coinciden con la creación de una familia o con la búsqueda de una compañera.
La sexualidad de estos, es más calmada, requiere de más preámbulos, lo que coincide con las necesidades femeninas, además de que la experiencia en estos temas lo provee de la necesaria información para entender reclamos femeninos y otras posturas menos comprendidas en otras etapas.
En las relaciones donde él es el más joven encontramos criterios de..."son más desprejuiciadas y directas, necesitan de menos explicaciones y detalles, son prácticas y rápidas en la cama. Saben complacer y encontrar sus propios gustos. No requieren de tantos agasajos. Se arreglan y lucen maravillosas".
Estos argumentos armonizan con los cambios que después de los 30 tienen lugar en la sexualidad de las féminas. Estas conocen mejor su cuerpo, saben lo que les gusta y cómo. Necesitan menos demostrarse el afecto en la relación pues separan el sexo de los sentimientos con mayor facilidad. Además existen argumentos importantes desde lo sentido. Generalmente ellas están experimentando deficiencias en su propia autovaloración por la pérdida de la lozanÃa y atractivo de la juventud. Al verse reclamada por un hombre mucho menor se sienten más deseables y bellas, su autoestima sube.
Ellos se sienten poderosos al conquistar a una dama de mayor experiencia y muchas veces de un status superior.
Siempre recuerde que se habla de la generalidad porque habrÃa que analizar caso por caso para comprender los por qué de una persona para quien todas las relaciones tienen este tenor. Pero al dos y dos no ser cuatro nos conformamos con acercarnos un poco a este complejo mundo de lo diferente. Para usted, un consejo, no se deje llevar por estadÃsticas que plantean que estas relaciones no suelen durar. Si es un asunto de quÃmica, de compensación, de energÃa o de seguridad, y usted se siente bien, disfrútelo.
Lo importante es tener compañÃa, tener sexo y por supuesto... tener cordura.
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Comentarios
la sexualida es asunto de personas no de nuemeros.
gracias y perdona la intromision pero no podia pasar por alto mi comentario al tuyo.
yleana
Felicitaciones a Lissell Fontelo, buen artÃculo, por el tema actual escogido y por la manera de desarrollarlo.
al buen entendedor, pocas palabras dice el dicho,.
ademas adiero a qu en el comentario anterios.-
desde uahuaia tierra del fuego argentina los saluda ricardo ruben rodriguez
tecnico en esterilizacion hospital regional ushuaia.-
bien.
yleana