No importan esos silbidos de modernismo, civilización, ni solturas de convencionales ataduras; la separación también sacude el andar de los más jóvenes, sobre todo cuando ese cráter que simula tal desenlace ve escurrirse por sus paredes disÃmiles cuestionamientos: si hubiera hecho esto, dicho aquello, solucionado lo otro... las rasgaduras llegan tan profundas como intensa fue la relación, que por demás puede haber sembrado frutos.
¿Motivos? Llueven a cántaros, los de Ãndole objetivo y los edificados por la personalidad del ser humano, estos últimos prefiero cederlos a un especialista en la materia. En cuanto a los primeros; los palpables, bastó encender el fuego para que no pocos se animaran a "calentarse" con la temperatura del tópico.
Alejandro, Felipe y Enrique polemizaron en cuanto al orden de prioridades de algunos de los puntos de rupturas. "La primera contrariedad está en la comunicación" precisó, Alejandro, a él las desavenencias entre su madre y la novia le asestaron un golpe demoledor a su relación de pareja. "Entonces, coincidimos en que la agravante de la vivienda es medular, pues de haber vivido solo todo eso hubiera sido una simple escaramuza", coloca como un puntillazo Felipe. ¿Y la inmadurez? colgó oportunamente Enrique. Comunicación, vivienda, inmadurez, infidelidad..., economÃa, en orden aleatorio, alfabético o numérico tropezaban seguidamente entre los comentarios de tantos encuestados.
"Su propio espacio, eso es primordial cuando de convivencia entre parejas se habla, enfatizó MarÃa Carla. Pero de esa suerte no gozan todos, por tanto, en este perfil no vamos a dejar la mayor carga sobre los hombros de la suegra, no, esto es un asunto de armonÃa, de comprensión y de adaptación de todos, pues los yernos y las nueras no dejamos de batear fuerte en este dilema".
AsÃ, cual bumerán retornan las tensiones sobre la vivienda, página en la cual la experiencia de Sofia inequÃvocamente podrÃa impulsar otras tantas anécdotas.
"Donde vivo residimos tres generaciones. Mi esposo y yo debemos alinearle muy bien la educación a nuestra hija, de lo contrario el intento de rectificar los errores de mis padres y abuelos harÃa explotar un volcán. Estos diferentes puntos de vistas han provocado secuelas en mi matrimonio".
"Construcción, esa es palabra de alto calibre", solo atinó a esgrimir Laura, quien rompió su silencio para agregar: se necesita más que empeño para materializar el sueño de tener un nido propio.
Y el término economÃa no atinaba a desfilar con todas su letras. Muchos preferÃan decir que era algo inferido. "Es inherente a la cotidianidad, asoma los pelos desde cualquier esquina", intentó dibujar con una pequeña burla Fernando.
Si por demás le agregamos a los argumentos anteriores la infidelidad, estalla la fuente. Algo asà sucedió cuando Roxana reprochó a quienes traicionan. "Es muy relativo, puede suceder que todo lo mencionado confluya positivamente en una pareja y de momento alguno de los dos aplique la estocada letal, entonces a dónde lanzamos el esfuerzo por vivir solos, aliviar la economÃa, endulzar la comunicación..." Manejar el matrimonio es una azarosa maniobra. Avenidas, calles poco pavimentadas, terraplenes, callejones agujereados por los baches pueden ser transitados en el dÃa a dÃa de un enlace que por lo general inicia conectado al amor.
A veces las reglas y las excepciones se nos rompen en las manos si dejamos taparnos por el agobio. La intrepidez de los años mozos debe armarse de empuje para las sanas intenciones aun cuando las determinaciones de los humanos no visualicen como único sendero el de la felicidad eterna. Es imprescindible aferrarse a aquello que hace brotar energÃas, redescubrir lo que realmente nos unió y aprender a darle valor a cada suspiro.






Comentarios
Un detalle y con el mayor de los respetos, te ves muy interesante, desde hoy tienes un admirador mas.
Chao.
Felicitaciones por este material
Soy estudiante de 6to año en la carrera de Licenciatura en Derecho
Amiga mÃa que eres, gracias por cosas tan bien escritas.
Saludos a todo el colectivo de La Demajagua.
El tema polemico y escabroso en la sociedad cubana. Muy bueno el artÃculo.