Un reglamento creado para salvaguardar la integridad del Paseo General GarcÃa y plazas de la Revolución y del Himno en Bayamo, Monumento nacional es vulnerado innumerables veces al dÃa, tanto por entidades estatales como por particulares.
Las primeras deben efectuar su limpieza al amanecer o al caer la noche, asà cuando el servicio público lo haga, el Centro Histórico Urbano quedarÃa impecable, pero muchos lo violan con honrosas excepciones como la CremerÃa La Luz que aun cuando lo hace en pleno dÃa seca cuidadosamente su parte de la vÃa peatonal y algo más.
Enemigos de la limpieza y el ornato son las paletas con cobertura: al morderlas caen pedazos de chocolate al pavimento, el continuo andar y desandar convierte aquello en un dulce fangal, lo mismo sucede con el traslado de alimentos cada vez que cae una porción al piso y ni comensales ni porteadores se dan por aludidos.
A la vez se tupen espacios entre las piedras chinas pelonas empotradas en el pavimento.
Los cestos son ignorados o sobrevalorados: en el primer caso porque emulan con sus hermanos del deporte: cuanto papel, cucurucho de manà o comprobante de las tiendas es lanzado y no cae dentro, alfombra de blanco el paseo.
En el segundo, aunque hay un trabajador de Comunales que pasa a las seis de la mañana, muchos vecinos quizás por no levantarse a esa hora atiborran y deterioran de sus desechos sólidos los frágiles recipientes.
Los niños con patines de ruedas de goma pueden transitar por la Plaza de la Revolución, pero es indignante ver a jóvenes bien crecidos, ya hombres, hacer piruetas y correr a velocidad vertiginosa con riesgo de provocar un accidente y dañar el granito con que está cubierta.
Los conductores de bicicletas (la mayorÃa no trabajan ni viven en el área) devienen una amenaza porque además del pavimento dañan la pintura de fachadas y otras áreas.
Pos suerte han sido frenadas por guardaparques y otros funcionarios acciones irrespetuosas y de mal gusto: como retratarse ante las estatuas de los próceres Perucho Figueredo y Carlos Manuel Céspedes blandiendo botellas de bebidas o que los niños correteen por encima de ellas o den vueltas sin interrupción alrededor de las astas de las banderas o los postes de alumbrado.
Y qué decir de los camiones de gran porte que suben al área cerrada -en honor a la verdad se lucha denodadamente contra esa acción - y dañan aceras y calles empedradas o pavimentadas?
Hay mil maneras de descargar balones de gas o mercancÃas diversas; incluso la pipa d ela Dirección se servicios Comunales que "desencostra" cada mañana lo dejado por los negligentes podrÃa suprimirse si todos cooperáramos con la pulcritud.
PodrÃa escribirse un tratado sobre las vicisitudes de estos dignos obreros que dicho sea de paso disfrutan de un dÃa de asueto semanal pero sus dirigentes no pueden darse ese lujo.
Seamos más comprensivos, solidarios, compañeros, mostremos a los trabajadores de Comunales nuestra consideración, saludemos con cortesÃa y afecto a nuestro barrendero, brindémosle esa tacita de café que a lo mejor no necesita pero sà agradece, cooperemos con ell o ella con nuestra limpieza y cuidando lo que hace y sobre todo con el respeto porque ellos no "están ahà para limpiar lo que otros ensucian": son dignos trabajadores que se sobreponen a las dificultades materiales para entregarnos cada amanecer una ciudad reluciente.
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Comentarios
Lamentablemente la humanidad no se ha considerado como parte de la naturaleza ni del medio ambiente por que no tomamos conciencia y no medimos el daño que el hacemos a nuestro planeta y el daño que nos hacemos nosotros mismos ya que es el sitio en el que vivimos