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Diario Digital de Granma, Cuba.         "Año 56 de la Revolución"

Camilo Cienfuegos Gorriarán: Intrepidez e inteligencia

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Julio Julián Ayala Quesada
Julio Julián Ayala Quesada
A Camilo Cienfuegos Gorriarán solo pude conocerlo a través de la memoria histórica, su trágica desaparición física el 28 de octubre de 1959, fue una veintena de días antes de mi nacimiento, no obstante, su enigmática figura es paradigma.
Quizás por esas razones, la encomienda de entrevistar a Julio Julián Ayala Quesada, más conocido por William, resultó sumamente interesante, conocería detalles de la personalidad del Señor de la Vanguardia directamente de alguien que lo conoció y permaneció bien cerca de él.
La conversación fluyó sin dificultad alguna, por la locuacidad y retentiva de William.
"Camilo es, según opino, el hombre más intrépido que ha tenido la Revolución, con una inteligencia y jovialidad envidiables", asegura el combatiente oriundo y residente en Bayamo, municipio cabecera de la provincia de Granma, situada en el oriente cubano, hijo de español y cubana mestiza, que desde muy joven se vio obligado a trabajar como mecánico para contribuir al sustento familiar.
Para quien el 26 de julio de 1953, al producirse el asalto al cuartel Carlos Manuel de Céspedes, fue el despertar de su interés por la política, haber tenido la oportunidad de acercarse a Camilo es el mayor privilegio puesto por la vida en su camino.
"Han pasado muchos años, pero la imagen imponente de ese valiente y comunicativo guerrillero, siempre con una broma a flor de labios, aun en los más duros momentos, permanece firme, porque cada conversación con él era una enseñanza, al menos así resultó siempre para mí.
"Yo había recibido en 1957 una carta del Che felicitándome, pues en mi condición de miembro de la Dirección del Movimiento 26 de Julio en Bayamo tuve participación directa en los hechos del 21 de octubre, eso es también motivo de orgullo para mí. El 31 de marzo de 1958 Fidel le confió a Camilo la arriesgada misión de abrir un frente de guerra en los llanos aledaños a la hoy capital de Granma.
"Eso no era cosa de coser y cantar, ningún otro jefe guerrillero hasta ese momento había salido de las montañas para bajar a la planicie a combatir. Al explicar la decisión Fidel dijo que el entonces capitán debía hacerse cargo de las operaciones en el triángulo Bayamo-Manzanillo-Las Tunas. También tenía que aunar las fuerzas de los grupos guerrilleros y de los insurgentes clandestinos del Movimiento 26 de Julio en la Ciudad Antorcha."
Aquí estaba establecido el Puesto de Mando del ejército batistiano contra la Sierra Maestra, con unos dos mil 500 hombres bien equipados. Además, se destacaban el cuartel Carlos Manuel de Céspedes, sede del escuadrón 13 de la Guardia Rural, y varios puestos en la región, desde Bueycito y Guisa hasta Río Cauto y Jiguaní.
Ayala rememora el primer encuentro con el Hombre de la sonrisa amplia, cuando éste le habla de todo lo planificado.
"Oiga, me pareció imposible de lograr y le dije que era una locura, él, muy pasivo, sin molestarle mi rechazo a sus ideas, me respondió ‘no, no, no, no es una locura, estás equivocado, verás cómo logramos nuestro objetivo, solo hacen falta agallas', entonces me pidió un plano de la planta móvil, una instalación montada sobre rieles, traída para potenciar la generación que llegaba desde Santiago de Cuba.
"El plan no se limitaba a atacar la guarnición que custodiaba la planta, situada cerca del local que hoy ocupa la terminal de trenes, sino, en coordinación y con el apoyo de la gente del Movimiento, quemar el mencionado bloque generador después de tirotear los tanques de combustible, sabotear la fábrica Nestlé, asaltar la Estación de Policía -en la calle Máximo Gómez- y el servicentro de la salida hacia Holguín. A mí me dio la tarea de garantizar la retirada, por ello hablé con César Jiménez, dueño de la Arrocera y de una máquina y dos camiones, los cuales puso a nuestra disposición.
"De esas acciones solo se ejecutó el ataque a la instalación eléctrica, pasadas las 11 de la noche del 20 de abril. Pedro Pompa y Rigoberto Verdecia salieron delante como prácticos; Norte Capote y yo nos situamos en la esquina de las calles Línea y Figueredo y Osvaldo Herrera avanza con un grupo. En el silencio de la noche se escuchó de pronto el repiquetear de la Thompson del Comandante del Sombrero alón. En ese tiroteo cayó el teniente Amado Estévez
"La operación provocaría un alboroto en los miembros del ejército batistiano, quienes se asustaron al comprobar con alarma la realidad: había bajado un Comandante de la Sierra para tirotearlos sin miedo, en plena ciudad.
"El Hombre de las cien batallas, al dar parte a Fidel explicó que el plan no se pudo realizar en su totalidad, pues al parecer los tiros no penetraron los depósitos de petróleo, lo cual imposibilitó quemar la planta. «No pudimos recoger armas debido a que aquello estaba muy alumbrado y peleamos al descubierto», reconoció con franqueza.
"Después nos vimos varias veces más, entré con él a Columbia, e incluso me propuso quedarme allá a trabajar, pero este pedazo de tierra es demasiado importante para mí, y regresé.
"A Camilo todo el pueblo lo quería, la gente lo seguía y respetaba, es verdad que hoy no está físicamente entre nosotros, pero tenemos la Revolución, y con eso yo pienso lo tenemos también a él."
 

 

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